Amor perruno


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Queen

Yo era de los que decía que jamás tendría perros en casa, pero las circunstancias en la vida, como casi siempre suele pasar, hacen que te tengas que tragar a palo seco todo lo que dices que nunca harás. Ya se sabe lo del refrán “Nunca digas de este agua no beberé”, sabiduría popular…
Queen fue un regalo que le hice a mi mujer para el día de los enamorados del año 1999. Le puse Queen porque nació la noche de reyes de ese mismo año y puesto que era hembra como que King no le pegaba. Me costó 80.000 pesetas(y hablo en pesetas porque, afortunadamente para aquel entonces, el euro ni existía, aunque por poco tiempo), pero en realidad fueron más de un millón den pesetas, eso sin contar lo que nos costó en veterinarios a lo largo de su vida: medicinas, operaciones… pero era un perra tremendamente luchadora y siempre salía adelante. Digo que nos costó más de un millón de pesetas porque acabó destrozándonos los muebles y las puertas del piso de recién casados donde TODO (menos el piso) era nuevo (de hacía cinco años). Recuerdo un día que llegamos a casa y nos encontramos el sofá totalmente destrozado, todo el comedor estaba cubierto de trozos de espuma. Pagamos un entrenador, pero lo único que conseguimos fue el sentarla y tumbarla. Era testaruda como ella sola. Todo lo que tenía de terca y con carácter lo tenía de amorosa y familiar. He de decir que estaba perdidamente enamorada de mí, no digo que a mi mujer no le hiciera caso, sí, ni que con la llegada de mi primer hijo no le hiciera caso, sí, ni con la llegada de mi hija, sí, pero conmigo era algo…obsesivo. Podía y pudo con todas las adversidades de la vida y nosotros la ayudamos en todo. Mucha gente nos decía que era admirable no reparar en los gastos que supuso una de sus operaciones donde nos dejamos más de 1000 euros (ya estábamos en la nefasta zona euro), pero ¿qué ibamos a hacer, sacrificarla cuando había solución? Por suerte podíamos e incluso los veterinarios que la llevaban sabían que Queen había tenido suerte en caer en nuestras manos.
Otoño del 2013 fue su final. En cuestión de horas el hígado le dejó de funcionar y las toxinas invadieron su cerebro provocándole demencia senil, ceguera, incontinencia severa… Cuando llegamos de trabajar y la vimos así…fue un drama, en ese momento supimos que ya no había solución. La llevamos al veterinario y nos dijo que lo mejor era sacrificarla. Me abracé a ella y lloré como jamás había llorado en mi vida. Y salimos de allí con una correa sin perro, como almas en vilo, como quien se deja un pedazo enorme de su vida tras de sí. De lo único que me arrepiento es de no haber entrado a la sala y haber estado con ella cuando le pusieron la inyección. Más tarde sentí que era como haberla fallado, en el último momento, su último momento y eso aún hoy día, me recome.

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Kira

La casa estaba vacía sin Queen. Llegar a casa y no tener a un monstruillo que salga a recibirte como si hubiera visto a Dios resultaba bastante duro, eso sin contar la tristeza de mi mujer. El destino quiso que llegara a mí un panfleto de la “Animalada 2013” en Montjuïc. Fuimos por curiosear aunque en el fondo sabía, y mi mujer me miraba con complicidad, que estaba decidido a adoptar a uno, pero ambos nos decíamos que sólo íbamos a ver, a curiosear. Nos encaminamos mi mujer, yo y mi hijo hacia la feria y nada más entrar, como si de nuevo el destino jugara conmigo, puso frente a mí a una preciosidad de orejas largas y tierna como un bollito de leche recién hecho. Estaba delgaducha, pero eso no importaba, ya engordaría. Dimos una vuelta por el recinto y su imagen rondaba por mi cabeza, estaba decidido a ir a por ella y así lo hicimos. Fuimos a buscarla, la volvimos a acariciar y decidimos adoptarla allí, en aquel mismo lugar donde decenas de perros y gatos esperaban un hogar.
Curiosamente, Kira siente veneración hacia mí (quiere a todos, por supuesto), es algo… obsesivo. Cuando fuimos de viaje a New York la dejamos en uno de los mejores hoteles para perros de Barcelona, con su habitáculo para ella sola, con sombra y un buen trozo de patio para ella sola. Claro que había habitáculos con césped, cámaras web y más caras, pero allí estaba más que bien. Cuando volvimos estaba más gorda y, desafortunadamente, al hacerle unos análisis descubrimos que le había picado un mosquito, a pesar de estar vacunada, aunque la vacuna no era efectiva al 100%, tenía leishmaniosis. Así que, de nuevo, más veterinarios, más tratamientos… pero por fortuna se va recuperando y hoy por hoy goza de buena salud.

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Enzo

Meses después nos enteramos de que la misma protectora que había recogido a Kira aprovechaba la feria medieval de un pueblo para ofrecer mascotas en adopción. Fuimos a… curiosear. Había puestos de productos típicos de la zona, gigantes y cabezudos y al fondo estaban los perritos. Enseguida me fijé en un podenco, flaco como rocinante, pero de porte elegante. Nos acercamos, el muy cabrón levantó la pata y me orinó en el pantalón, pero esquivé la mayor parte de la meada. Supongo que fue su peculiar forma de decirme que éramos “colegas”, que le gustaba. He de decir que es algo que no ha vuelto a hacer jamás, ni conmigo ni con nadie más.
Tras dar algún que otro paseo por la zona y después de deliberar lo que ya sabíamos que estaba deliberado, volvimos a por él y nos lo llevamos. Tenía un corte en la sien fruto de algún maltrato, que hoy por hoy es casi imperceptible. Era obvio que no estaba acostumbrado a los coches (y sigue sin estarlo) pues se pasó el camino hacia nuestra casa babeando y nervioso. Jamás había visto tanta baba junta cayendo por una boca, era algo bestial, me puso el coche pringado.
Enzo es todo nobleza y dulzura. Se notaba que había sido maltratado. Con el tiempo ha recuperado la confianza y la alegría de sentirse querido.

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Enzo y Kira

Y aquí están los dos. Muchas veces pensamos que Queen nos ve desde donde quiera que esté y que se siente orgullosa de nosotros.

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4 pensamientos en “Amor perruno”

  1. Increíble post, me he emocionado. Sin duda os ve y se alegra de haber compartido su vida con vosotros. Para mí el amor de un perro es uno de los mejores amores que existen en este mundo. Que suerte que haya gente como vosotros. Un abrazo.

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