Día tras día


Manhattan View
La rutina nos absorbe de tal manera que actuamos como robots ejecutando el mismo programa día tras día. Cada mañana la tierra vomita hormigas transportadas en su intestino de metal a través de oscuros túneles hacia los mismos destinos, día tras día. Hormigas trajeadas, hormigas con libros, hormigas frustradas, conformadas, ilusionadas, decepcionadas… hormigas al fin y al cabo.
Hay momentos en los que se nos hace necesario alejarnos de nuestro entorno para poder admirar la belleza que nos rodea. Dar un salto y observar contemplativamente desde otro punto de vista nuestro mundo, nuestro lugar, para más tarde sentir de nuevo su llamada y regresar a él con un nuevo enfoque renovado.
Borramos la rutina, creemos haberla vencido definitivamente. Nos sentimos victoriosos, cargados de energía e ilusión. Es esa ilusión que nos impide ver que estamos escribiendo, sin saberlo, una nueva rutina día tras día.

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