El origen del mal


Serpiente

-No; el mal no viene ni del hambre ni del amor -arguyó la serpiente-. El mal viene de la ira. Si viviésemos tranquilos, si no buscásemos pendencia, entonces todo iría bien. Pero, cuando algo se arregla de modo distinto a como quisiéramos, nos arrebatamos y todo nos ofusca. Sólo pensamos en una cosa: descargar nuestra ira en el primero que encontramos. Entonces, como locos, lanzamos silbidos y nos retorcemos, tratando de morder a alguien. En tales momentos, no se tiene piedad de nadie; mordería uno a su propio padre o a su propia madre; podríamos comernos a nosotros mismos; y el furor acaba por perdernos. Sin duda alguna, todo el mal viene de la ira.

Serpiente

Finalmente intervino el ermitaño y dijo lo siguiente:

-No es el hambre, el amor, la ira ni el miedo, la fuente de nuestros males, sino nuestra propia naturaleza. Ella es la que engendra el hambre, el amor, la ira y el miedo.

Fuente:

El origen del mal [Cuento. Texto completo.] León Tolstoi

Anuncios

3 pensamientos en “El origen del mal”

  1. Pues yo creo que dentro de nuestra naturaleza hay sub-naturalezas. Si, por desgracia, capaces de engendrar todo eso y más, pero también de engendrar todo lo contrario. Estaría bien organizarnos por naturalezas en lugar de por nacionalidades. Al menos, los que albergamos o trabajamos por emociones más sanas no tendríamos tantas chorradas alrededor 😉 A los que viven con ira, hala, a una islita bien lejos 🙂 Bonito cuento! Da a pensar…

    Le gusta a 2 personas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s